Continuidad de negocio

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Continuidad de negocio. Mantener la confianza de los clientes y propietarios de la organización

No existe la seguridad al 100%, es solo una percepción errónea.

En un entorno competitivo, de continuos cambios, donde el riesgo cero es una falacia, la gestión de los riesgos y de la incertidumbre es inevitable, entendidos éstos no solo como amenazas si no también como oportunidades.

Las organizaciones deben estar preparadas para protegerse y reaccionar ante posibles incidentes que pudieran dañar su capacidad operativa o hacer peligrar la continuidad de su negocio.

Las organizaciones tienen que ser capaces para dar una respuesta rápida y eficaz ante cualquier contingencia grave, de manera que puedan recuperar su actividad normal en un plazo de tiempo tal que no se vea comprometido su negocio.

Tradicionalmente, la principal preocupación de muchas organizaciones en materia de gestión de riesgos se ha centrado en la protección de sus activos materiales (edificios, maquinaria, …), dejando en un segundo plano garantizar la continuidad de su actividad, en caso de que tenga lugar un incidente que pueda comprometer su supervivencia.

La cruda realidad nos muestra, casi sistemáticamente, cómo en eventos de carácter catastrófico el coste de los daños sobre los activos materiales de las organizaciones es, en general, muy inferior al ocasionado por los perjuicios por paralización de su actividad (pérdida de ingresos, pago de indemnizaciones, pérdida de confianza, …).

La gestión de la continuidad de negocio es imprescindible para cualquier organización, porque ésta debe ser capaz de prevenir este tipo de incidentes, responder ante las amenazas que los puede provocar, proteger sus activos (todos aquellos procesos y actividades que generan un valor añadido, nuestra reputación, imagen y marca, …), gestionar el escenario de crisis y ser capaz de restablecer los activos en el plazo previsto, sin que el daño sobre la organización ya sea irreparable.